Luciana y Adrián el Talento más Humano

 

Este es un blog para escribir y hablar de temas de Gestión del Talento Humano en las Organizaciones.

¿Entonces quiénes son Luciana y Adrián?

Luciana y Adrián son mis hijos, mellizos de tres años de edad.

¿Y qué tienen  que ver los mellos (desde ahora me referiré a ellos como los mellos) con la Gestión del Talento Humano?

En 16 años trabajando  temas relacionados con el desarrollo del Talento Humano (En empresa y en Consultoría) han sido muchos los referentes, autores, tendencias y metodologías que he buscado para poder entender y conocer  el camino correcto que logre incrementar los resultados dados por la personas impactando directamente los resultados de  negocio, asegurando un adecuado clima o entorno de laboral.

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No existe un solo camino.

Ahora tengo claro que en el tema del desarrollo del talento humano  no existe un camino recto o un manual que asegure el éxito  y no lo descubrí dentro de una organización ni desarrollando un programa para alguno de nuestros clientes, lo descubrí gracias a  los mellos.

Como padre que se iniciaba  en el rol, busque información que me permitiera prepararme mejor y lograr lo que todo padre siempre desea para sus hijos. Bienestar, estabilidad, felicidad y un desarrollo como personas  que les asegure un futuro exitoso.

Como resultado de este ejercicio compre libros, audio libros, hable con amigos, copie y grabe miles de direcciones de Internet, observe  películas y pase noches sin dormir imaginando la mejor estrategia para lograr mi meta y objetivo.

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La realidad supera la Información.

Por más información que recopilé y aprendí (útil desde todo punto de vista) nada me pudo preparar para lo que me esperaba y para lo que me espera.

-Cambiar los primeros pañales sin equivocarme y untarme de pies a cabeza.

-Sufrir de fuertes dolores de espalda intentando que los mellos dieran sus primeros pasos (El dolor desaparece y se convierte en una experiencia memorable cuando lo logran)

-Entender que todo el mundo te va a decir como debes hacer las cosas y que todos se sienten expertos en el proceso de desarrollo de tus hijos, acorde a lo que culturalmente consideran adecuado.

-Comprender que aunque son mellos, son diferentes y que como seres humanos diferentes, debo buscar acciones que tengan impacto transversal, logrando individualizarlas acorde al comportamiento  y expectativas de cada uno de ellos.

-Buscar mil formas de hablar con ellos, voz chiquita para consentirlos, voz pausada para generarles confianza, voz fuerte para que entiendan que hicieron algo mal y miles de entonaciones, modismos y palabras para lograr el impacto deseado.

-Entender que no puedo dejarlos solos pero que tampoco debo convertirme en una barrera o en la solución para todo lo que les pasa en la vida.

-Controlarme para no sentirme mal cuando se equivocan y controlarme para no hacerlos sentir mal cuando se equivocan.

-Tener claro que tendrán el Talento para desarrollar algunas tareas y que no serán  tan buenos para otras (Todos los padres queremos que nuestros hijos cumplan nuestras expectativas o lo que consideramos parámetros de éxito, llámese deportes, artes, orientación profesional, logros personales o habilidades relacionales)

-Saber diferenciar que no siempre están listos o con el estado de ánimo para lograr  lo que quiero como padre o lo que  ellos quieren lograr como humanos que están viviendo su proceso de desarrollo.

Son muchas más las vivencias que han pasado en estos tres años y millones las que me quedan por vivir en el proceso de ser papá y lo que ya tengo claro es que todas serán especiales y que llegaran sin estar lo suficientemente preparado un martes cualquiera y cuando menos lo espero.

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El Desarrollo un tema Consciente.

Hasta aquí he asegurado que no existe un único camino para  anteponerme y poder afrontar las diferentes etapas de crecimiento y desarrollo de los mellos.

¿Entonces me estoy condenando a vivir un mundo de incertidumbre, improvisación y desgaste constante?

Definitivamente ser el papá de los mellos, entendiendo  mi responsabilidad para acompañarlos de la mejor manera en su desarrollo como personas, logrando que aprovechen al máximo sus talentos colocándolos a su disposición para lograr cumplir sus metas y objetivos en la vida, me puso a pensar detalladamente y de manera muy CONSCIENTE en mis obligaciones, aciertos y errores.

Pensaba en lo que estaba viviendo desde hacía tres años y en lo que viviría durante los siguientes años como padre.

Durante esta búsqueda fui recopilando las características y acciones que  como padre considero son claves y que me habían dado resultados positivos para lo que puede ser su óptimo desarrollo, resultados que yo deseo, que ellos pueden desear y necesitar y que aseguren su adecuado progreso dentro de un contexto de valores, responsabilidades, habilidades, actitudes y aptitudes necesarias para el diario vivir.

Antes de  compartir las acciones de lo que hoy es mi propio Modelo, quiero citar la frase dicha por Freud “Nunca tenga la certeza de nada, porque la sabiduría comienza con la duda”.   Quiero ser claro en que lo aquí escrito es lo que le  ha funcionado al papá de los mellos y que seguramente funciona porque es nuestra propia realidad (La realidad de nuestra  familia, nuestras creencias y nuestro contexto cultural) y que nacen de mis dudas personales.

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Un Modelo personal

El desarrollo de los mellos no puede estar enfocado desde mis intereses personales, su desarrollo es un trabajo que debe ser compartido, co-creado con ellos, un trabajo planificado y que debe contar con unas características puntuales:

-Su desarrollo es un tema que nos involucra a las dos partes.

-No hay verdades definitivas y todo se ajusta a nuestra cultura y valores  como familia.

-La comunicación la debo planear  entendiendo su impacto relacional y emocional.

-Debo acompañarlos y guiarlos asegurando  también  el desarrollo de sus habilidades como seres individuales.

-Es mi responsabilidad prepararlos para que reaccionen correctamente cuando sus acciones  salen bien o cuando cometan errores.

-Aunque desearía que siempre necesitaran de mí, debo entender que toman sus propias decisiones y que mi éxito es llevarlos a que puedan estar lejos  y sigan siendo personas que logren sus metas, individuos de buenos valores y que aportan de manera constructiva  a su entorno.

-Juntos debemos reconocer sus habilidades, aquellas en las que podrán sobresalir y reconocer sus oportunidades de mejora  trabajando en el desarrollo de las mismas.

-Acorde a su crecimiento deben incorporar nuevas responsabilidades que  les permitan adquirir nuevos compromisos.

-Emocionalmente debemos construir habilidades que les permitan reaccionar asertivamente a las muchas situaciones que les traerá la vida.

-Sus habilidades sociales las trabajaremos de manera conjunta partiendo de sus intereses y personalidad.

Definitivamente  el desarrollo de los mellos no puede ser un apagar incendios del día a día, debe ser la unión de muchas acciones estructuradas, planeadas y analizadas, las cuales permitan identificar las mejores prácticas que den los mejores resultados.

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Mientras tanto en el Mundo Organizacional

 Una conversación sostenida hace poco en la oficina donde intervenían varios amigos y profesionales dedicados al desarrollo de personas en las organizaciones, se convirtió en la razón inicial para escribir este artículo.

Estando en la oficina escuche que uno de los involucrados  en la conversación preguntaba.

¿Entonces el desarrollo de las personas y la mejor forma para impulsar sus talentos en las organizaciones depende de qué?

Las respuestas no se hicieron esperar.

De la formación, del liderazgo, de la estrategia, de la Cultura, del presupuesto que se invierta, del interés de los colaboradores, de la tecnología. Respuestas todas válidas.

Inmediatamente vino a mi cabeza la frase “no existen un solo camino” para  el desarrollo de los mellos o en el desarrollo de las personas en el mundo organizacional.

Con las experiencias vividas y aprendidas por todos los que estábamos participando de la conversación definimos y compartimos algunas  características transversales que consideramos  deben existir de manera consciente  para asegurar los pilares fundamentales de un buen proceso que permita  desarrollar el Talento Humano en las Organizaciones.

-El desarrollo organizacional, su estrategia, acciones y prioridades deben surgir desde la alta Dirección.

-Las organizaciones deben incorporar o desarrollar  un modelo propio de liderazgo con impacto directo en las personas y los resultados de negocio.

-Las necesidades de desarrollo deben ser personalizadas y acordes al momento de madurez que vive cada colaborador.

-Deben existir de manera formal espacios de comunicación, feedback y retroalimentación positivos y de mejora.

-Cada colaborador debe contar con un plan de desarrollo acordado de manera conjunta y con total claridad frente  a la realidad de la persona  y de la organización.

-Se debe asegurar un entorno o clima laboral que facilite la convivencia y la retención de los colaboradores.

-Los colaboradores deben poder aportar de manera directa a los resultados de negocio, su conocimiento y experiencia deben ser reconocidas y aprovechadas.

-El reconocimiento organizacional no debe ser una tendencia o una moda, el reconocimiento debe existir como una herramienta de gestión.

-La Cultura organizacional debe dejar de ser una palabra o ideología para convertirse en una realidad comportamental.

-Cada vez es más importante desarrollar nuevos comportamientos que permitan a los colaboradores aportar desde entornos innovadores como gestores de cambio organizacional.

-El empoderar a los colaboradores no es una opción que define el líder, el empoderamiento es un plan estructurado y definido desde un entorno estratégico de desarrollo.

Respecto al  desarrollo del talento humano organizacional queda mucho por decir y algunos temas pueden parecer  obvios, sin embargo desde mi punto de vista en muchas ocasiones son esos temas obvios los que están siendo improvisados o trabajados únicamente cuando se presentan crisis puntuales.

El desarrollo del talento humano debe dejar de ser una respuesta momentánea para convertirse en una estrategia consciente, planeada y transversal que acompañe el cumplimiento de las metas de negocio.

Padres conscientes en el desarrollo de nuestros  hijos. Organizaciones conscientes en el desarrollo de sus colaboradores.